Tecolota vs Guajolota

 Se dice que de la vista nace el amor, aunque, al referirnos a la gastronomía mexicana, podamos encontrar varias excepciones a la regla. ¿Cuántos platillos no hay que, sólo quienes los han probado pueden asegurar que su aspecto no le hace justicia a su sabor? Sin embargo, eso no evita que la comida mexicana tenga fama de deliciosa.


El acelerado ritmo de vida que experimentamos ha hecho que prolifere la existencia de comida que se prepare rápidamente y que pueda aportarnos la energía necesaria, sobre todo al comenzar el día. Como respuesta a esta exigencia es que han surgido un sinnúmero de platillos y las tortas, tanto de chilaquiles como las de tamal, surgen como una opción accesible que aporta a estudiantes y trabajadores toda la energía que necesitan para comenzar su día.

Ahora bien, si los valientes exploradores del sabor deben elegir, ¿cuál de las clásicas tortas elegiría: la guajolota o la tecolota?

  Tecolota

 Ya alguna vez mencionamos lo incierto que resulta el origen del lonche de chilaquiles, que si bien es posible que sea tapatío, dado que además de su popularidad en la ciudad de Guadalajara, parece ser que sólo en Guanatos se le denomina así: lonche (porque aunque lonche y torta sean lo mismo, no es igual). Por otro lado, los capitalinos se adjudican también esta creación, que, aunque menos popular (porque sólo se consigue en lugares concretos de la ciudad, como la esquina del chilaquil) tampoco sorprende la idea, ya que tienen fama de que para ellos todo cabe en un bolillo sabiéndolo acomodarSin embargo, es muy probable que su origen esté en los pambazos hidalguenses, rellenos de enchiladas.

La tecolota consiste en un bolillo abierto por la mitad, untado con frijoles y en cuyo interior encontramos chilaquiles. Así pues, entre los ingredientes que acompañan a la tecolota está la crema, el queso y la cebolla.

Así como su origen, su nombre es un misterio, pero su sabor hace que estos detalles poco importen. Una vez que te atreves a probarla, ¡te encantará!

Guajolota

 El alimento más tradicional de la Ciudad de México es sin duda este: la torta de tamal. Sin embargo, afirman los conocedores que no toda torta de tamal es digna de llamarse guajolota, y la diferencia radica en que el tamal debe estar frito para que amerite el nombre.

Existen varias versiones sobre el origen de este alimento, en general la versión más aceptada es que, contrario a la creencia popular, estas no surgieron en la CDMX, sino en Hidalgo (o al menos ahí se les bautizó).

Se dice que unos ingenieros se encontraban en Tulancingo, Hidalgo en la víspera de navidad cuando al llegar a un puesto de pambazos les ofrecieron uno que llevaba en su interior una enchilada rellena de carne de puerco. Debido a la fecha y que se acostumbra en muchas zonas cenar pavo ese día, fue que afirmaron que aquel pambazo sería su guajolote.

Algunos dicen que una de las empleadas de la señora que vendió aquellos pambazos a  los ingenieros puso después un expendio y llamó a estas tortas guajolotes.

Otra versión afirma que el nombre surgió debido a que a los guajolotes se les engorda con maíz, y al meter el tamal en el bolillo lo que se hace es llenar ese pan de trigo con maíz.

Lo cierto es que fue hasta que se sustituyó la enchilada por el tamal (que en sus inicios era de carne de cerdo) que este alimento se popularizó, y su auge se dio entre los capitalinos, al ser un alimento accesible y que no tardaba mucho en prepararse.

Hoy en día entre los tamales que se usan para preparar las tortas de tamal predominan los de pollo, sea salsa verde o roja, con mole, o los de rajas con queso, además de los dulces y los oaxaqueños.

El acompañamiento por excelencia de la torta de tamal es el champurrado, aunque también se le suele acompañar con atole; con lo que se convierte en el combo de la masa, teniendo masa de trigo, rellena de masa de maíz y acompañado de masa líquida.

 

Como tantos otros platillos típicos mexicanos, estas tortas reflejan el perfecto mestizaje de las culturas. Dos bandos contrarios coexistiendo. Trigo y maíz juntos en un mismo platillo.

Tú, ¿cuál torta prefieres?

 

Editorial La Chilaquila “El lugar de los chilaquiles”